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¿El coche es un gasto deducible para un autónomo o empresa?

 

Intentaremos aclarar esta problemática muy habitual en los despachos viendo la consideración que se le da a ese gasto en los siguientes impuestos:

 

1. Impuesto sobre el Valor Añadido

 

La Ley del IVA en su art. 95 establece  las limitaciones del derecho a deducir y nos dice en el primer punto, que los empresarios o profesionales no podrán deducir las cuotas soportadas o satisfechas por las adquisiciones o importaciones de bienes o servicios que no se afecten, directa y exclusivamente, a su actividad empresarial o profesional.

En el art. 95.2 nos aclara que no se entenderán afectos directa o exclusivamente a la actividad los bienes que se destinen a otras actividades no empresariales ni profesionales, los que se utilicen para actividades empresariales o profesionales y privativas, los no contabilizados o registrados en los libros de la actividad, los no integrados en el patrimonio empresarial o profesional, o los destinados a satisfacer necesidades personales o particulares del empresario, familiares o empleados.

Además, para poder  deducir las cuotas soportadas, según lo dispuesto en los apartados anteriores, se estará a lo establecido en el art. 95.3, concretamente en su regla dos: cuando se trate de vehículos automóviles de turismo y sus remolques, ciclomotores y motocicletas, se presumirán afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en la proporción del 50%. Aquí se incluyen los vehículos mixtos y los denominados todo terreno o tipo “jeep”.

No obstante lo anterior, los vehículos que se relacionan a continuación se presumirán afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional al 100%:

  • Vehículos mixtos utilizados en el trasporte de mercancías (la DGT entiende por mercancías productos destinados a la venta no a su transformación, ejemplo claro de no ser mercancías son las herramientas)
  • Los usados en el transporte de viajeros
  • Autoescuelas
  • Los utilizados por los fabricantes para realizar pruebas o ensayos…
  • Los utilizados por comerciales en sus desplazamientos profesionales
  • y los usados en servicios de vigilancia.

En definitiva, si adquirimos un vehículo para utilizarlo en la actividad empresarial, bien sea total o parcialmente, se presumirá una afectación del 50%, y por tanto, se podrá deducir ese 50% de IVA soportado. En el supuesto de pretender deducir un porcentaje mayor, se ha de acreditar la afectación directa y exclusiva del vehículo en la actividad, aquí la carga de la prueba recaerá en el contribuyente que deberá acreditarlo (disponibilidad de otros vehículos, rotulación, parking vigilados, geolocalizadores, registros de contactos y reuniones, siempre en relación a la actividad que se realiza).

En cuanto a los gastos derivados del mantenimiento, accesorios y recambios, aparcamientos, autopistas, reparaciones etc. el art. 95.4 establece que se aplicará el mismo criterio establecido anteriormente, es decir, que si hay un 50% de afectación sólo será deducible el 50% del IVA soportado en esos gastos indicados. Si la afectación es del 100% entonces se deducirá el 100% del IVA soportado, si bien la Consulta vinculante V2475/2012 de 18 de diciembre de 2012,  recoge la no vinculación de la afectación inicial de la compra del vehículo con la afectación del gasto realizado (si la gasolina se destina 100% a la actividad,  el IVA será deducible en un 100%.)

Ejemplo clarificador:

Albañil que adquiere furgoneta (vehículo mixto) para el transporte de herramientas y material. Salvo que  pueda justificar fehacientemente un grado de afectación superior para la actividad empresarial, se solicitará el 50% del IVA soportado en la adquisición, dado que no se trata de la excepción establecida para el 100% de un vehículo mixto destinado al trasporte de mercancías ya que para la Dirección General de Tributos se entiende por mercancías,  objetos destinados a la venta sin transformar, excluyendo expresamente  herramientas y útiles.

 

2. Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

 

Para que un gasto relativo al vehículo adquirido tenga la consideración de deducible tiene que ser un  elemento patrimonial afecto a la actividad económica desarrollada.

La normativa del IRPF considera afectos a la actividad económica, elementos patrimoniales que sean necesarios para la obtención de los fines de la misma y no se consideraran afectos aquellos que se utilizan para la actividad económica y para necesidades privadas, salvo que sea accesoria y notoriamente irrelevante, excepto cuando se trate de vehículos turismos y sus remolques, ciclomotores, motocicletas, aeronaves o embarcaciones deportivas o de recreo. Excepción a esta regla son los vehículos mixtos destinados al transporte de mercancías (no materiales ni utensilios), transporte de viajeros, comerciales, autoescuelas y para ser objeto de cesión de uso con habitualidad y onerosidad, que permiten el uso privado de forma accesoria e irrelevante.

Es decir, para que tenga la consideración de un gasto la adquisición y utilización del vehículo se exige que tenga la consideración de elemento patrimonial afecto a la actividad, lo cual supone que estando registrado en los libros, sea utilizado de forma exclusiva en dicha actividad, salvo que dicha actividad se encuentre entre las excepciones indicadas anteriormente.

Ejemplo clarificador:

El mismo albañil anterior con la misma furgoneta que sólo podía solicitar el 50% de IVA, y que para el caso del IRPF, salvo que pueda acreditar la afectación exclusiva para la actividad empresarial, no tendrá el carácter de gasto ni inversión a amortizar a efectos del IRPF (ni siquiera si lo utiliza de forma accesoria e irrelevante para la vida privada, pues no es la excepción del vehículo mixto destinado al transporte de mercancías como hemos dicho antes).

 

3.Impuesto sobre sociedades

 

En el impuesto sobre sociedades la legislación es más flexible y la normativa no exige una afectación exclusiva para que sea considerado como gasto. Únicamente se requiere que esté afecto a la actividad de la empresa: disponer de la factura de compra correspondiente y además estar contabilizado para poder deducir la totalidad de los gastos derivados de su compra, así como los derivados de su mantenimiento.

Ahora bien, en los gastos de mantenimiento, si el vehículo de empresa es utilizado tanto para fines empresariales como para fines particulares de socios y/o empleados, la empresa igualmente podrá deducirse todos los gastos,  pero en este caso deberá imputar una retribución en especie a favor de la persona que lo utiliza, con lo cual, la parte del gasto no empresarial será gasto de personal y la parte de gasto empresarial será gasto empresarial.

Ejemplo clarificador:

Si el albañil anterior está constituido como una sociedad mercantil y compra la furgoneta anterior (vehículo mixto) a nombre de la sociedad mercantil y la registra en los libros contables, podrá ser considerado como gasto o inversión sin necesidad de acreditar la afectación exclusiva a la actividad empresarial.

 

Una vez vistos los ejemplos, es lógico pensar que debería unificarse el criterio para el IVA, IRPF y el Impuesto sobre sociedades, pues si bien es cierto que cada impuesto tiene su normativa concreta, resulta un tanto chocante que el mismo vehículo (furgoneta) para la misma actividad (albañilería) tenga un tratamiento distinto para cada uno de los impuestos: para el IVA será deducible el 50%, para el IRPF no será deducible y para el Impuesto sobre Sociedades será deducible al 100%.

 


Recordamos que esta publicación tiene una finalidad meramente informativa y general. Si necesita asesoramiento concreto, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

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